
Con cada nuevo amor que llega a mi vida suelo pensar que mi alma se desangra un poco más. El proceso es relativamente simple... lo conoces, charlan un rato, se dan cuenta del interés mutuo, un beso, un abrazo, una caricia, el típico romance. En mi caso, un tercero(a) en la historia, se acabó la magia... y la terminación normal de mis historias: mi alma desangrada.
Al desangrarse mi alma, podría decir que sufre de anemia. No sobra decir que estoy utilizando tremenda sarta de metáforas sin sentido, pero alguna vez, hablando con una persona que quise mucho (y no hablo del mismo hombre de antes), le dije que por cada lágrima que brotaba de mis ojos, mi alma se desangraba un poco más, pues una vez leí, realmente no recuerdo dónde, que las lágrimas son la sangre del alma.
Y saben qué es lo peor de todo? Que no hay transfusiones de sangre para el alma, porque no hay tipos sanguíneos para ella. Las almas, a diferencia de los viles humanos que se creen únicos, sí lo son. Sin embargo, hablando con una persona especial para mí, entendí que no hay transfusiones de alma por que ella misma auto-regenera su sangre.
Entonces llegué a una conclusión... el alma autoregenera su sangre cuando sabe que una nueva persona llegará a la vida de su dueño(a), el cuerpo que habita la misma, preparándolo así para desangrarse cuando eventualmente se termine la relación. Porque es así, no? Todo tiene su final, y certeramente... de lo bueno no dan tanto!
Gracias.
2 comentarios:
no siempre se regenera, aveces simplemente sufre y sufre mas, u otras veces en cambio lo que hace es que olvida y ya, pero no se cura, son dos cosas diferentes.
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