viernes, 22 de diciembre de 2006

Mi reflejo...


Un día más en el que la rutina se repite... me levanto del piso, se me olvida ponerme los anteojos que ni siquiera tengo que usar, voy al baño y me miro en el espejo, la expresión igual o un poco peor que la del día anterior. Los ojos casados, con ganas de seguir cerrados para no ver la tristeza que reflejan en el espejo; suele darles rabia ver lo que refleja el espejo, pero es porque a veces olvidan que el espejo no tiene la culpa, él sólo hace su trabajo, es bueno en lo que hace y muy por sobre todas las cosas no critica lo que tiene que reflejar, aunque acepta críticas sin responder de mala manera, de hecho tampoco responde de buena manera, simplemente no responde y muchos deberíamos tomar eso como ejemplo.

Pasa el día y a menudo me ensucio las manos... así que voy al baño y mientras me las lavo miro hacia el frente y ahí está! De nuevo el espejo... mostrando lo que intentan evitar mis ojos todo el día... su reflejo! La tristeza que revelan, pero los ojos no entienden lo que siente el alma y la tristeza se mezcla con confusión, con rabia por siempre reflejar lo mismo. Y uno nunca se imagina lo que los ojos puedan pensar, lo que quieren sentir y si quieren reflejar o no lo que por culpa de los sentimientos del dueño reflejan.

Gracias.

1 comentario:

EduardoEquis dijo...

Yo escribí algo sobre mis miradas, o lo que creo de ellas.

La misma, perdón, una aprecida rutina. Levanto, al baño y me miro al espejo. Mi mirada no dice nada, solo los parpados reflejan sueño, pero la mirada no, nada. O eso creo. Ya yo aprendí (de nuevo creo) a formar una especie de barrera falsa, donde el rostro y la mirada son fuertes aunque por dentro me destruya...

Si, los espejos me gustan también.

Saludos!