lunes, 25 de diciembre de 2006

JoJoJo...


La gente suele preguntarme: "qué le pediste al niños Dios?" y yo realmente no tengo qué responderles. No le pedí nada, de hecho no soy una persona creyente y la navidad dejó de ser la celebración del nacimiento de un bebé hace tanto tiempo que la gente ya ni sabe, simplemente se convirtió en una nueva inversión comercial para que un viejito algo canoso, regordete y vestido de rojo insitara a la gente a comprar regalos para celebrar la llegada del niño Dios, porque se no ser así, al menos esa sería la idea.

Nunca pensé que el mejor regalo que me podría traer el niño Dios o papá noel sería un hombre que con tan sólo un mensaje de texto, una llamada que durara menos de 5 mins o un nuevo mensaje en mi bandeja de entrada podrían hacerme sonreir y olvidarme de todas aquellas cosas de mi pasado que hacen que mis ojos reflejen tanta tristeza en el espejo. Ese hombre, a su vez dice estar haciendo algo para una persona que sabe ver más allá de las apariencias y valora las pequeñas cosas que le dan magia a la vida; espera ponerle el nombre adecuado y decía no retomar sus aptitudes y actitudes como artista debido a su carrera, demasiado ocupado, escudándose en sus ocupaciones cuando realmente lo que le faltaba era inspiración, necesitaba alguien que le recordara la magia de la vida y lo consiguió, ahora tiene una nueva motivación y retomó la pintura. Ahora se dedica a pintarle algo a ella sin siquiera saber sus gustos pictóricos. Sólo queda esperar que le guste lo que sus manos hicieron para ella, por ella. Sin embargo no hay manera en que no le llegue a gustar algo que sus mismas manos hicieron.

Gracias a la vida por haberme traído un hombre como él... Gracias.

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