Alguna vez la persona mencionada en el último escrito publicado... el hombre al que quiero y no debería ni quiero querer, me envió un escrito hecho por él, en el que mencionaba 60 cosas, dichas cada una en un segundo, como si fuera un entero minuto de 60 cosas que lo hacían quererme. Siempre hablamos de las cosas que nos mantenían juntos... hicimos una lista y muchas de las cosas que escribió las habíamos dicho en las listas que hacíamos juntos. Pues bien... como buena e ilusa mujer enamorada, creí que el mensaje lo había escrito para mí. Resultó ser, en efecto, un escrito pensando en la mujer que quería, pero el escrito no fue hecho pensando en mí, ni fue hecho para mí, se lo envió a absolutamente todas las mujeres en su correo electrónico. A la única que le llegó más allá del correo ( y estoy hablando del corazón y hasta el alma!) fue a mí.
A lo que quiero llegar contándoles eso, es a lo que yo le dije a él cuando lo llamé agradeciéndole por su lindo mensaje, llamada en la cual me contó que no era para mí solamente. Le dije que no importaba a cuántas personas le había mandado ese mensaje, que con que le hubiera llegado a una sola persona (llegado en el sentido de realmente sentirlo), ya debía sentirse orgulloso de sí. Le dije que no importaba cuan famosa fuera una persona para quedar en la historia, ni se necesitaba ser Dios para perdurar por la eternidad... lo único que realmente se necesita es que nuestras palabras y nuestros pensamientos le lleguen al alma a alguien para perdurar por toda una eternidad. Las palabras no se las lleva el viento, si en realidad tienen un significado para alguien perdurarán en el alma de esa persona y lo único que no muere en la vida es eso, nuestras almas.
Habiéndole dicho eso, completé mi romántico pero inútil discurso diciéndole que su escrito no había sido en vano... y que él ya logró la inmortalidad en mí, conmigo, porque sus palabras me llegaron al corazón y al alma con el escrito que me envió. Sin embargo no le importó mucho que se lo dijera... creo que cada escritor sabe para qué público quiere escribir y a qué público quiere que lleguen sus palabras y yo aparentemente no estaba dentro de ellos.
Gracias por leer mi triste historia...
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1 comentario:
Todo tiene ese efecto, cualquier cosa perdurara mientras la recuerden, yo se que no es un buen ejemplo, pero cuando uno ve troya, de eso se trata mucho la pelicula, por eso es que aquiles va a pelear, para ser recordado.
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